martes, 30 de julio de 2013

Coincidencias: Encuentra las diferencias

 

Quién sabe a quién despide esta mujer, a quién le dice adiós. O tal vez está esperando a alguien que viaja en el barco que atisbamos al fondo. No... espera... hay unas maletas a su lado. Tal vez se suba al barco, está saludando a alguien con quien se va a encontrar. Hace tiempo que no se ven. Hace tiempo que han organizado el viaje y por fin... Pero no, espera otra vez, no es así. Es el fin del viaje, ella se queda aquí. Alguien continúa y ella se queda. No nos da muchas pistas. De espalda, estirada, un poco distante... ¿Va o viene?

Pues no lo sé. Es un misterio, como lo es que dos libros coincidan en poner una misma imagen para sus portadas. La imagen de la izquierda corresponde a la portada de un libro de Sebastian Barry, En el lado de Canaan, de la editorial Alba, que lo ha publicado este mismo año, 2013 (no sé exactamente en qué mes). En la sinopsis podemos leer: "Cuando Lilly empieza a contar su historia tiene ochenta y nueve años y, Bill, su nieto, acaba de morir. Así vuelve a su juventud cuando tuvo que huir con su novio de Irlanda a Estados Unidos, amenazados ambos de muerte por el IRA". Vale, podría ser Lilly la de la foto. La foto de una huida (tal vez).

La imagen de la derecha corresponde a la portada de Gambito de reina, de Walter Tevis, publicado en Marzo de 2013 por la editorial Alamut. En la sinopsis podemos leer: "A los ocho años, Beth Harmon es una huérfana callada, introvertida y, según todas las apariencias, sin nada especial. Pero entonces juega su primera partida de ajedrez. Sus sentidos se aclaran, su inteligencia se afina, y por primera vez en su vida se siente plenamente al control". Vale, podría ser Beth la de la foto, en uno de sus viajes por el circuito profesional.

Es gracias a la editorial Alamunt, que siempre incluye la información sobre la portada que he llegado a saber que la fotografía es de la fotógrafa Donna Day. Y hasta ahí, porque en su web no he podido encontrar la fotografía original, de la que me hubiera gustado conseguir más información.  

Desconozco la razón por la que dos editoriales distintas coinciden en elegir la misma imagen para la portada de uno de sus libros, no es la primera vez que pasa (hay imágenes muy recurrentes en las portadas), pero sí la primera vez que lo observo con una imagen no muy conocida, aunque muy sugerente. 

¿Lilly o Beth? ¿Son dos personas distintas o es la misma persona?. Tal vez una sea la que está saludando con la mano y la otra quien está en el barco, como en un espejo, repitiendo el mismo gesto. Aún no sé si se encuentran o si se despiden. Sólo sé que son dos libros que quiero leer y que en mi imaginación Lilly y Beth coinciden en una historia única (hermanas, amantes, rivales..., quién sabe) hasta poder hacer, por fin, una fotografía en las que las dos se encuentran.

Edito la entrada con una última hora que nos trae mientrasleo del blog Entre montones de libros 

¿Estaba de oferta la imagen?

viernes, 26 de julio de 2013

La voz dormida (Dulce Chacón)





Páginas: 384
Publicación: 2003
Editorial: Alfaguara
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788420490649
Sinopsis: Un grupo de mujeres, encarceladas en la madrileña prisión de Ventas, enarbola la bandera de la dignidad y el coraje como única arma posible para enfrentarse a la humillación, la tortura y la muerte. Pocas novelas podemos calificar como imprescindibles. La voz dormida es una de ellas porque nos ayuda a bucear en el papel que las mujeres jugaron durante unos años decisivos para la historia de España. Relegadas al ámbito doméstico, decidieron asumir el protagonismo que la tradición les negaba para luchar por un mundo más justo. Unas en la retaguardia y las más osadas en la vanguardia armada de la guerrilla, donde dejaron la evidencia de su valentía y sacrificio.



La voz dormida no es sólo una voz, son muchas voces: la de Hortensia, la de Pepita, la de Paulino, la de Felipe, la de Reme, Elvirita, Tomasa... Es una novela coral, muchas voces y ninguna de ellas está dormida ni nos duerme, son voces solidarias, voces nobles, transparentes, honradas, bravas...

...La mujer que iba a morir se llamaba Hortensia... No estoy haciendo spoiler: así empieza la novela y a partir de ahí ya no puedes parar de leer. Ni podrás distanciarte de lo que lees. Un comienzo que impacta y te atrapa. Un comienzo que no deja dudas ni resquicios. Dulce Chacón ya nos avisa: lo que os voy a contar no es fácil, es duro y doloroso. No te voy a engañar, puedes dejarlo aquí o seguir. Hortensia va a morir y lo sabes desde el primer momento, y aunque no quieras encariñarte con Hortensia, porque va a morir, te encariñas. Y así con todos los personajes. Les coges cariño.

Se ha escrito tanto sobre nuestra guerra civil y sobre la posguerra, que encontrar algo que no te suene a mil veces contado y que te conmueva no es fácil. Pero Dulce Chacón, con un estilo muy personal, no siempre fácil, pero siempre honesto, lo consigue: nos llega a las entrañas, nos emociona. Y lo hace de una manera muy inteligente, porque en realidad no hay personajes malos malísimos de la muerte: es la situación, las circunstancias, la dictadura, las consecuencias de una guerra fratricida… lo que provoca el mal, pero no necesita que haya personajes perversos, que sean la reencarnación del mal y a los que puedas señalar con el dedo. No, lo cruel, lo inhumano, es la propia guerra, la indiferencia, la alienación, la censura, los silencios, los cobardes.. No puedes dirigir tu rabia de lector(a) a ningún personaje, porque eso sería empequeñecer la realidad, a una guerra civil y su posterior dictadura, y aunque tenga nombres propios la guerra tiene muchas raíces y muchos culpables.

Sí, se ha escrito mucho sobre la guerra civil y sobre los años posteriores, pero sigue habiendo grandes historias silenciadas, porque en este país se nos da bien pasar de puntillas sobre las cosas, mirar hacia otro lado, dejarlo pasar… Y eso lo sabía bien Dulce Chacón, consciente de que nuestra democracia se sustenta sobre demasiadas cicatrices cerradas en falso, y ha querido darle voz a esas historias silenciadas, que no son voces, son desgarros. Porque las personas honestas, las personas que se niegan a perder la dignidad, son a las que hay que rescatar del olvido y darle voz. Y los personajes de esta novela, aparentemente los “perdedores” de nuestra guerra infame, son en realidad los vencedores: personas leales a sí mismas, a sus familiares y amigos, con valores inquebrantables, personas solidarias y generosas que no renunciaron a sí mismas para hacerse la vida fácil.

Muchos diréis: “uf, no parece una lectura para el verano”, “parece demasiado duro”… ¡¡aaalto!!: Aunque el libro es duro no está exento de humor e ingenio y esa es también una de las claves de "La voz dormida", es como la vida misma: ríes y lloras, te cabreas y te asalta la ternura, quieres echar a correr y quieres quedarte, te enfadas y te reconcilias, te duele y te enternece, quieres terminar de leer y a la vez que no terminara nunca… Contrastes.. Así somos. Buscad el momento, pero no dejéis pasar este libro de largo: es una delicia.

Es una pena que Dulce Chacón se nos fuera tan prematura y rápidamente. En estos tiempos con tantos indignos y tantos indignados harían falta más voces como la suya…

Y sí, hay versión cinematográfica, con el mismo título “La voz dormida”, dirigida por  Benito Zambrano. No alcanza la (gran) altura del libro de Dulce Chacón (ni abarca en el tiempo todo el libro), pero emociona. Os dejo el tráiler y también una emotiva escena:
(©AnaBlasfuemia)

miércoles, 24 de julio de 2013

Si las paredes hablasen (Christian Furquet)



Páginas: 134
Idioma: Español
Publicación: 2013
Editorial: Atlantis
Categoría: Narrativa
ISBN: 9788494143496
Sinopsis: En un viejo y abandonado hostal, una mujer rememora las fascinantes historias de las que fueron testigos las paredes ya raídas de sus habitaciones. Ellas le revelan toda suerte de intimidades y secretos que la trasladan a una época añorada donde el esplendor del edificio tan solo podía competir con las pasiones de quienes suplicaban “No molestar” desde el otro lado de la puerta.

Si las paredes hablasen es un libro a medio camino entre la pieza teatral y la novela urbana, una novedosa y brillante obra literaria, cargada de emotividad y dramatismo, que coloca al lector en el papel de un espectador ansioso por descubrir el destino de unos personajes con una personalidad tan extrema, que los convierte en sujetos igual de humanos y reales que quien los observa desde las páginas del libro, y quien sabe si algún día desde la butaca de un teatro.


Esta reseña es posible gracias a mi colaboración con Francisco, del blog Un lector indiscreto y de la editorial Atlantis que me facilitó el libro Si las paredes hablasen.

Con frecuencia, cuando voy a sitios que me llaman la atención, pongo las manos en las paredes, o en las piedras, o en los árboles… como esperando a que me hablen, que me susurren alguna de las historias que han visto en su vida longeva. Creo que a todos nos ha pasado ¿cuántas veces hemos dicho eso de “¡si las paredes hablasen!”?.

Christian Furquet ha escrito un libro a partir de ese deseo que todos hemos tenido en algún momento: que las paredes nos hablen. Las paredes que ha elegido para ello son las de un hostal, un hostal cualquiera de una ciudad cualquiera. No sabemos el nombre del hostal ni la ciudad en la que se ubica. No es necesario: podría ser cualquiera. Porque aunque lo que Christian escribe es ficción, podría bien haber retratado historias que han sucedido en algún momento o que están sucediendo ahora mismo.

Como ya se comenta en la propia sinopsis Si las paredes hablasen adopta la estructura de una pieza teatral para enseñarnos las historias que suceden en distintas habitaciones de ese hotel, en distintas épocas. Así, tenemos:

Habitación 1: La Miss, acompañada de la madre (Fecha de entrada: 22/03/1988)
Habitación 2: Vacía.
Habitación 3: Una joven y un hombre (Fecha de entrada: 20/11/1999)
Habitación 4: La mujer de zapatos rojos (Fecha de entrada: 15/05/1963)
Habitación 5: Vacía.
Habitación 6: La mujer del camisón y el muerto (Fecha de entrada: 30/06/1975)
Habitación 7: La chica de ojos rasgados y el gordo (Fecha de entrada: 17/02/2010)
Habitación 8: Vacía.

Al igual que el nombre del hostal y el lugar, las habitaciones que ocupan y las fechas en que lo hacen son irrelevantes: todas ellas podrían haber transcurrido este mismo año. El formato utilizado por Christian Furquet, como si de una obra teatral se tratase, posibilita que nos lleve de la mano por las distintas habitaciones y que el lector, más que ejercer de tal, adopte el papel de voyeur: miramos a través de las paredes sin intervenir. Esto hace que haya poco margen para la imaginación del lector, puesto que todo se nos describe y detalla.

En cada habitación “estaremos” un día, compartiendo el momento con los distintos personajes. Los capítulos son cortos y nos muestran un fragmento de lo que sucede en una habitación, alternando las distintas historias y, por tanto, habitaciones. Esto agiliza mucho la lectura, pero provoca también que te distancies de los personajes, porque cuando empiezas a meterte en lo que está sucediendo en una habitación, zas, nos vamos a otra y se inicia el paseo por las distintas habitaciones. Para cuando vuelves a una habitación inevitablemente ya no estás tan metida en lo que sucede en esa. Es un riesgo que, entiendo, asume el autor y que en verdad solventa con un estilo narrativo muy ágil y por su habilidad para, ya desde el principio, describir el perfil de los distintos personajes. De hecho, me ha gustado mucho cómo escribe Christian Furquet, su lenguaje me ha parecido muy descriptivo, visual, elegante, delicado y agradable (ahí queda esto: adjetivo ya como si fuera Almudena Grandes).

Como digo, este va y viene de una habitación a otra, más la forma de escribir de Christian, agiliza mucho la lectura y vamos conociendo a los personajes con acierto y profundidad. Pero el libro, en mi opinión, va de más a menos, lo cual no sé si se debe a un bache en el proceso creador del autor o a un bache en mi proceso lector. Le he dado vueltas y vueltas y no he conseguido saber qué es exactamente lo que hizo que al final mi entusiasmo aflojara. Si tuviera que arriesgarme a decir algo, tal vez le falte empaque, fuerza, al cierre de las historias, porque en realidad el problema es que no son necesariamente historias que se cierran, puesto que una vez que los personajes se van del hostal sus vidas continúan. Asistimos a un momento en la vida de distintas personas, por tanto no es una historia con principio, nudo y fin. En eso consiste precisamente la originalidad de este libro, que nos cuenta momentos. Pero ha faltado cerrar el círculo de una forma que mantenga el nivel de intensidad y el ritmo que tenía hasta llegar ahí. Pero insisto, tal vez pudiera ser algo que se haya producido por mí, y no por el libro. Si hubiera podido leerlo de una sentada, del tirón, estoy segura que podría ser más exacta respecto a esta sensación.

En definitiva, un libro que recomiendo, porque creo que en general gustará la forma en que está escrito, algunos de los personajes e historias resultarán conocidos, familiares, muchas veces visto incluso, y además la narración es habilidosa y original por parte de Christian Furquet del que, insisto, me ha gustado mucho su forma de escribir y el planteamiento del libro.